Estudio del Wanco: Tradición y vanguardia con madera rescatada del río

 

30 DE ABRIL, 2024

Foto: Macarena Acchurra

Distinguido con el Sello de Excelencia a la Artesanía 2023 y, recientemente, con el Reconocimiento de Excelencia para las Artesanías de América del Sur, el Estudio del Wanco, pieza de diseño en madera de estilo rural campesino con toques contemporáneos, está hecho de madera rescatada del río Liucura, dejada secar durante años y moldeada con herramientas rudimentarias. Cada pieza es única, guiada por las formas y texturas que la propia madera sugiere. Su autor es el arquitecto y cultor popular, Daniel Soffia.

 

En el corazón de la Araucanía, donde los ríos Liucura y Carhuello se entrelazan y los árboles guardan secretos de siglos pasados, se encuentra el taller de un artista que ha convertido la madera en su lienzo. Daniel Soffia, arquitecto de profesión, nos guía a través del fascinante proceso de elaboración del wanco mapuche, un mueble que va más allá de su función práctica para convertirse en un símbolo de tradición y comunidad. “Me enamoré de este objeto -dice-, pero no hice una reproducción literal, sino que una interpretación propia que es la que presento”.

  Se autodenomina cultor popular. “Lo que hago es rendir culto a ciertas tradiciones y costumbres y las reinterpreto. Rindo homenaje”, nos señala. Su camino hacia la artesanía empezó con el simple deseo de explorar las orillas del río Liucura. Comenzó a recolectar trozos varados en la ribera y tras abrirlos, se maravilló con las texturas y vetas que el río había moldeado en la madera nativa. “El agua helada las transforma, las oxida y esa madera noble, nativa, empieza a ser mucho más galáctica y te encuentras con cosas alucinantes”. Así, lejos del bullicio de su Santiago de origen y entre el murmullo del río y la sombra de los árboles, encontró su hogar y su musa en la comuna de Pucón.

Su conexión con la comunidad mapuche Mariano Millahual fue vital. Acogido por la familia Mariñanco, Daniel no solo encontró amistad, sino un vínculo con las raíces ancestrales de la cultura campesina y la etnia mapuche. Inspirado por sus costumbres y tradiciones empezó a dar vida a una obra que fusiona la esencia del pasado con la visión del presente: el Estudio del Wanco.

Estudio del Wanco

Este mueble de asiento, de tamaño pequeño y sin respaldo, es usado en contextos domésticos mapuche. El término es un hispanismo que proviene de la palabra “banco”. Cada pieza, tallada a mano, a partir de una sola pieza de madera nativa, tiene una altura que va de los 27 a los 30 cms., mucho más bajo que una silla convencional. Y es a partir de estos datos y la experiencia de compartir en comunidad, que Daniel comienza a hacer una observación y reflexión de la pieza. “Al sentarse bajo los 40 cms., la posición del cuerpo te hace usar los codos para apoyarte en las rodillas y prescindes de una mesa donde dejar el vaso. El peso del cuerpo se distribuye a través de los codos, la rodilla y los pies, y la otra mitad entre la cola y el suelo, entonces no necesitas el respaldo. Hay cosas que no son evidentes a primera vista, tienes que vivirlas. La observación no fue solo del objeto, sino del acto que genera el objeto, que es sentarse y reunirse a conversar en torno a un fogón, que es la esencia del wanco”.

El proceso de creación del wanco comienza con la búsqueda de la materia prima, un viaje que lleva a Daniel a las orillas de los ríos cercanos. Allí encuentra troncos que han sido llevados por las crecidas del invierno y que yacen varados en la ribera. “La materia prima no se compra, se adquiere. Yo la saco del río. Hay troncos que son parte de la biodiversidad del río, son parte de la geografía del suelo y troncos que son estacionarios, que no están sumergidos y los voy sacando para trabajar con ellos”.

El río, con su agua helada, actúa como un preservante natural para la madera, nos cuenta. “Se le va toda la savia, la resina y queda la madera limpia. Sacas la madera del río y está impecable”. Sin embargo, el proceso no termina ahí. La madera debe secarse durante un par de años, sin exposición al sol ni al viento, para garantizar su estabilidad y durabilidad.

Una vez que la madera está lista, Daniel comienza su labor en el taller, armado con herramientas simples, pero poderosas: motosierra, formón, gubia y lijadora. Y aquí es donde la magia ocurre. La madera, con su historia impresa en cada veta y nudo, guía las manos del artesano, revelando formas y texturas que probablemente no estaban presentes en su diseño original.

Para este arquitecto, trabajar la madera va más allá de tallar formas y líneas, es un diálogo con el material, una danza entre el artista y la naturaleza. Cada tronco rescatado del río lleva consigo una historia única, impresa en sus vetas y nudos, y Daniel se aboca a descubrir y honrar esa historia a través de sus creaciones.

Su trabajo no se limita al wanco, sus diseños abarcan desde pedestales hasta pisos awancados, siempre con una lectura local y un profundo respeto por la madera noble. Sus creaciones son un homenaje a las tradiciones y costumbres del sur de Chile, un puente entre el pasado y el presente, entre la naturaleza y el arte.

Reconocimiento nacional e internacional

El reconocimiento llegó para Daniel a través del Sello de Excelencia del Ministerio de las Culturas y las Artes, que lo distinguió con el Estudio del Wanco en 2023, confiriéndole a su vez el grado de “artesano”.

El 19 de abril ganó un símil de este concurso, pero a nivel sudamericano. Es el Reconocimiento de Excelencia para Artesanías de América del Sur, otorgado por el World Crafts Council (WCC) y UNESCO en el marco del el Mercado de Industrias Culturales del Sur (MICSUR), cuyo objetivo es estimular a artesanos y artesanas a crear productos de calidad mediante el uso de destrezas, diseño y temas tradicionales de modo innovador, a fin de asegurar la continuidad y sostenibilidad de la diversidad de técnicas y tradiciones culturales.

Fotos: Gentileza de Daniel Soffia