LOS AVANCES QUE HEMOS LOGRADO JUNTOS

 

En el corazón de la Amazonia colombiana, el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete es una de las áreas de selva tropical más prístinas del mundo.

 

Luis Barreto/ WWF

Es hogar de cerca de 3.000 especies de animales y plantas, algunas de ellas vulnerables, como los tapires de tierras bajas, nutrias gigantes, osos hormigueros gigantes, monos lanudos, delfines de río y jaguares. Su ubicación única —allí el Amazonas se encuentra con las ecorregiones vecinas de los Andes, el Orinoco, y el Escudo Guayanés— explica su enorme diversidad.

Chiribiquete también es de vital importancia para muchas comunidades indígenas locales, algunas de las cuales no han sido contactadas o viven aisladas voluntariamente. Los tesoros arqueológicos del parque incluyen arte rupestre antiguo, tales como 50 murales conformados por cerca de 70.000 pinturas, algunas de más de 20.000 años de antigüedad. Estos se pueden encontrar a lo largo de los muchos tepuyes de la región, formaciones rocosas de tipo meseta que se elevan fuera del denso bosque. El aislamiento de estas imponentes torres determina que muchas de las plantas y animales que los habitan no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra.

En 2018, después de años de campaña de WWF y otros, el gobierno colombiano aumentó el tamaño del parque nacional en más de la mitad. Con 4.3 millones de hectáreas, el tamaño de Dinamarca, ahora es la mayor área de selva protegida del mundo. Chiribiquete también ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad, con el objetivo de apoyar la salvaguarda de sus riquezas naturales y culturales para las generaciones futuras.

Ahora estamos trabajando con las comunidades, el gobierno y otros socios para asegurarnos de que el parque nacional sea bien cuidado. Además, continuamos con nuestra labor conjunta para crear una red de áreas protegidas bien administradas y financiadas en todo el país.

 

AÚN TENEMOS RETOS QUE ENFRENTAR

 

© Luis Barreto/ WWF

Cada año se destruye un área de bosque de más del doble del tamaño del Parque Nacional Chiribiquete. Y aunque muchos gobiernos, empresas y otros se han comprometido a poner fin a la deforestación, diez millones de hectáreas de bosques se siguen perdiendo anualmente, el equivalente a un campo de futbol cada segundo.

 

El sector agropecuario es uno de los principales causantes de la destrucción de los hábitats forestales, especialmente, la producción de carne vacuna, aceite de palma y soja. Otras actividades como la minería, la tala mal gestionada y la construcción de carretas también tienen graves consecuencias.

La deforestación amenaza la supervivencia de innumerables especies y de millones de personas que viven en los bosques y sus alrededores. También tiene consecuencias globales como la intensificación del cambio climático y el aumento del riesgo de pandemias como el Covid-19, debido al mayor contacto humano con la vida silvestre y las enfermedades que portan.

Los gobiernos, las comunidades, empresas y muchos otros actores, incluido WWF, tienen un papel que desempeñar para cambiar las cosas. Tenemos que ayudar a la gente a comprender mejor los muchos servicios vitales que nos brindan los bosques sin importar donde vivimos, desde agua limpia hasta suelos saludables. Debemos detener la deforestación, proteger mejor y gestionar de manera sostenible los bosques que quedan y restaurar los paisajes forestales.

¡JUNTOS PODEMOS HACER UN CAMBIO!

Tu donación impulsa el cambio que necesitamos para preservar nuestro futuro.

Fuente: Fedemaderas revista agosto2021

 

 

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